Alonso Ruizpalacios: un mexicano común

Autor: Lucía Miranda

Alonso Ruizpalacios: un mexicano común

Pasó una larga temporada antes que el realizador Alonso Ruizpalacios tomara a su cargo la dirección de Museo (México, 2018). Le precedía una investigación profunda hecha por Manuel Alcalá, con quien terminaría coescribiendo el guión de la película, pero cuando ambos convinieron alzar el proyecto notaron que la historia se contaba por sí sola. En entrevista para FilminLatino el director comentó: “no imaginaba hacer otra cosa que no hubiera escrito yo, pero esta película tenía una historia increíble, no la pude dejar pasar (…), tenía muchos elementos muy interesantes y de pronto hasta contradictorios, elementos que parecían irreconciliables en una película y eso fue lo que me prendió mucho, la oportunidad de hablar de la historia de México”.

Un mexicano común que recordaba vagamente el suceso fue la posición desde la que el director se aproximó a su propio largometraje; para él lo más emocionante resultaba, entre otras cosas, filmar en el majestuoso Museo Nacional de Antropología e Historia: “yo era niño cuando ocurrió el robo pero sí tenía un vago recuerdo de que se habían robado la máscara de Pakal en Navidad”. Y luego comentó: “me imaginaba filmándola y sabía que iba a ser una experiencia, un viaje muy chido, o sea, sabía que íbamos a tener que ir a Palenque, filmar en el museo. Me imaginaba todo eso y me prendía mucho”.

Museo narra el atrevido ‘robo del siglo’, perpetrado durante la Navidad de 1985 por Carlos Perches Treviño y Ramón Sardina García, quienes  ingresaron al Museo Nacional de Antropología e Historia y se llevaron al menos 124 piezas arqueológicas, entre ellas la mítica máscara de jade de la deidad maya Pakal. 

En contraste con el resto de la filmografía del director mexicano, esta película representó un reto mayor al no haberla escrito en su totalidad. A diferencia de su anterior largometraje y ópera prima, Güeros (México, 2014), Museo impuso la necesidad de encontrar un lazo que conectara la historia con el propio proceso creativo de Ruizpalacios. Al respecto afirmó: “hacer una película es una inversión de muchos años. Eres el primero en llegar y el último en irte de todo el proyecto, tienes que estar en la parte de la escritura, en la parte del rodaje, en la parte de la edición y luego en la promoción, entonces tiene que ser algo que te guste, que te apasione, y con Museo como que ‘había algo’. Con Güeros me conecté cien por ciento porque es una cosa que yo escribí, tiene muchas cosas autobiográficas y de mis amigos; de esa época de la huelga de la UNAM y otras etapas de mi vida; con Museo fue más bien buscar esa conexión en la historia".

Sin embargo, hay un elemento que perdura en las películas de Alonso Ruizpalacios: evidenciar el dispositivo, es decir, dejarnos experimentar por distintos momentos a la ficción por sí misma en tanto valores tecnológicos, estéticos o discursivos elegidos por el cineasta con el propósito de alterar el efecto de realidad al que el cine nos remite. Para quienes conocen sus trabajos ha sido común ver en el director a un inspirado de la Nouvelle vague, pero su toma de decisiones detrás de cámara más bien remite a la tradición teatral. Como él mismo explica, el ejercicio viene “del rompimiento de la cuarta pared; es un impulso de destrucción que a veces no puedo resistir. Lo veo así en mis hijos cuando arman algo y luego tienen el impulso de destruir lo que ellos mismos arman. Siento que en mí hay algo impulsivo de romper la ficción”.

Y continúa: “yo me eduqué en el teatro, sigo haciendo teatro, y en el teatro es un juego muy común, de hecho necesario, como el diálogo con el público; romper la cuarta pared es algo central, se entiende eso como un dispositivo del siglo XX y no lo es para nada, al contrario, está en los países fundacionales del teatro: hablarle al público”.

¿Por qué tenemos que ver Museo?

Para finalizar la charla, Alonso Ruizpalacios expresó más de una razón para que no perdamos de vista Museo, misma que se estrena este fin de semana en salas: “es una buena peli, creo. Se supone que uno no debe decir eso, pero no sé, yo la quiero mucho, creo que es una película que tiene muchísimo detalle. Es una película que habla mucho de la identidad mexicana y revisita una parte de nuestra historia reciente y también espejea nuestro pasado precolombino. Es una reflexión sobre cómo la historia nos define, sobre nuestra búsqueda constante por tener una identidad nacional y nuestro fracaso por tenerla. También es una peli con una muy buena anécdota, y va a sonar raro pero es una peli muy película; siento que para esta historia el cine es su medio apropiado. Es una historia muy loca lo que pasó realmente. Es la primera vez que se filmó en el Museo de Antropología; hay que verla porque filmamos en las ruinas de Palenque, en Acapulco, en Satélite. Bueno, porque tiene unas actuaciones muy chidas: está Alfredo Castro, quien es un actorazo; lo mismo el actor Simon Russell Beale, quien interpreta al comprador de las joyas y es uno de mis actores favoritos del mundo. No sé, hay muchas razones: porque la fotografía de Damián García es muy chida, en fin”.

Mientras Museo está de estreno en las salas de cine, Café paraíso (2007), El último canto del pájaro Cú (2010), Güeros (2014) y Verde (2016) pueden verse en FilminLatino.  

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