¿Cuál es el poder que otorga la silla?

Autor: Lucía Miranda

¿Cuál es el poder que otorga la silla?

Consolidado como uno de los reporteros y escritores mexicanos más portentosos de la década en México, Diego Enrique Osorno ha sido testigo y narrador de distintos conflictos en el país. Sus crónicas son poderosas y su estilo para contar historias le ha llevado a incursionar en la realización de documentales. Es el terreno de la no ficción donde ha promovido que la ciudadanía se apropie de su entorno y tome participación en eventos que le son cotidianos respecto de sus gobernadores. Tal es el caso de El poder de la silla (México, 2015), largometraje documental codirigido por el mismo Osorno y Andrés Clariond Rangel que se estrena a partir de hoy en FilminLatino.

Algo pasa con el poder. Se dice que las personas que llegan al poder cambian. El poder es muy atractivo; pervierte, corrompe. “El poder allá arriba marea a la gente; el poder fascina no nada más a quien lo ejerce sino a quien está frente a él”. Esta serie de aseveraciones son enunciadas por algunos citadinos a cuadro en la apertura coral de El poder de la silla. El registro documental, casi directo, cámara en mano bajo la dirección de fotografía de Paco Alanís, deja ver cierto descontento de los entrevistados, no su total indignación, pero sí la normalidad con la que los participantes –todos ellos de clase media– se refieren a sus líderes políticos; su posición estriba en que de todos es bien sabido cómo funciona el negocio de gobernar.

Sin embargo, los protagonistas de la película se descubren un tanto después: cuatro ex gobernadores del estado de Nuevo León que ostentaron el cargo en la última década de los años noventa y al iniciar el nuevo milenio. Con suma sobriedad cada uno de los personajes develará cómo trascendió en sus vidas el hecho de formar parte repentinamente de la cópula del poder al norte de México y qué representó para cada uno de ellos ocupar lugar en la silla.

El anecdotario, que parece no incomodar en lo absoluto a los entrevistados, esboza una caricatura completa del político común en México, un arquetipo menguante entre el padre de familia y esposo de moral implacable trazado con notable frivolidad y arrogancia. Se trata pues de un documental que dialoga libremente con anteriores intervenciones en cine bajo la dirección de Diego E. Osorno como El alcalde (2012) y posteriormente La muñeca tetona (ambas disponibles en la plataforma), piezas que forman junto a El poder de la silla una especie de tríptico sobre quizá el mismo personaje de fondo, o por lo menos uno de rasgos muy parecidos. 

Avatar por defecto de un usuario ya dado de alto
Los comentarios despectivos y los spoilers serán moderados. Si tienes cualquier problema escríbenos a soporte@filminlatino.mx