El arte sin maquillaje: Julio Hernández Cordón

Autor: Viviana Granados

El arte sin maquillaje: Julio Hernández Cordón

El director guatemalteco Julio Hernández Cordón llega con su más reciente largometraje Cómprame un revolver (México, 2018) que será proyectado en la novena edición del Festival Internacional de Cine de la UNAM. En esta película el cineasta intenta crear un diálogo con las nuevas generaciones, habla de la resistencia y el empoderamiento que podemos ver reflejado a través del personaje más pequeño del filme. Julio busca crear conciencia en las personas más jóvenes e implícito en la película pide que las nuevas generaciones rescaten a las anteriores.

Nieto de exiliados guatemaltecos que llegaron a México, Julio creció y se desarrolló en ambos países, los cuales enfrentan conflictos como la desigualdad entre la población o la violencia; con esas características abordamos su anterior largometraje estrenado en salas, Te prometo anarquía (México, Alemania, 2015), inspirada en el hermano del director, donde se retrata de una manera particular a México a través de los ojos de dos personajes, quienes dan un recorrido por la crudeza que se vive día con día en la urbe.

El cine de este director no es de grandes presupuestos, sin embargo él mismo ha dicho que le gusta adaptarse a diferentes condiciones y con eso además busca que la gente sepa que es de la única manera en que se puede producir cine en su país natal. Prueba clara es Hasta el sol tiene manchas (Guatemala, 2012), donde apoyado por una locación amarilla y un muro como lienzo creó sus escenarios para provocar una crítica divertida sobre la política y la sociedad que se vive en Centroamérica.

“Este es un homenaje a la gente que conozco y que realiza proyectos impensables en un país como el mío”, con esas palabras concluye Las marimbas en el infierno (Guatemala, 2010), filme que surgió a raíz de un sentimiento de nostalgia en el cineasta y en el que logró introducir el instrumento musical del título como homenaje a Guatemala. Hernández Cordón trata temas delicados que azotan a dicho país como la extorción, la falta de oportunidades, la privación de derechos, entre otros. Su cine prodría decirse que está hecho sin maquillaje, basado en la realidad y con personajes totalmente verosímiles, en quienes la mirada del director prevalece.

Contar historias a través de su percepción con sinceridad, sin disfrazarlas o embellecerlas en exceso y disfrutar el proceso de diseñar una película son algunas de las peculiaridades en el estilo de Julio Hernández Cordón.

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