El compadre Mendoza

Autor: Ricardo Navarijo

El compadre Mendoza

Los filmes que el director Fernando de Fuentes realizó sobre la Revolución mexicana son reconocidos actualmente como indudables clásicos del cine mexicano, poseedores de un gran nivel técnico y estético —común en los primeros años del cine sonoro— y que también contienen una valiente crítica a ese capítulo de nuestra historia. 

La película El compadre Mendoza (México, 1934) es una de las primeras participaciones en la industria de dos importantes guionistas que se volverían leyendas: Juan Bustillo Oro y el destacado escritor y periodista mexicano Mauricio Magdaleno. Ambos escribieron la historia de Rosalío Mendoza (Alfredo del Diestro), dueño de una hacienda que había logrado sostenerse durante la Guerra civil gracias a que repartía favores a ambos bandos del conflicto, ayudando tanto a las fuerzas federales como a los revolucionarios.

Destaca de manera muy notable en la narración de la historia que a pesar de tocar el tema de la guerra, el enfoque está en el drama de los civiles que quedan atrapados en medio del conflicto, y la dificultad para mantener amistades cuando la lealtad queda comprometida en los asuntos bélicos. 

Este largometraje sufrió durante varios años la incomprensión de los críticos y la censura por parte de las autoridades cinematográficas mexicanas, las cuales condenaron la cinta a un olvido estratégico que terminaría en los años sesenta. A partir de entonces los cineclubes se encargarían de difundir la película y ante la inminente llegada del video su distribución entre la población sería más amplia.

Considerada por la crítica como una de las mejores películas realizadas por Fernando de Fuentes en su carrera, este filme forma parte de la llamada 'Trilogía de la Revolución' conformada por El prisionero 13 (1933); El compadre Mendoza (1934) y ¡Vámonos con Pancho Villa! (1936); realmente merecedora del título de clásico del cine mexicano. Los primeros filmes del aclamado realizador mexicano se alejaron de la visión folclórica y romántica que imperaría en el cine mexicano sobre la Revolución. Esta visión no podrá ser reflejada en ningún trabajo cinematográfico posterior pues nadie lograría el efecto que se mantiene en El compadre Mendoza y ¡Vámonos con Pancho Villa

Es así como los directores Fernando de Fuentes y Juan Bustillo Oro se consagraron como los máximos realizadores de aquella primera etapa del cine mexicano sonoro.

Avatar por defecto de un usuario ya dado de alto
Los comentarios despectivos y los spoilers serán moderados. Si tienes cualquier problema escríbenos a soporte@filminlatino.mx