El diablo anda suelto

Autor: Lucía Miranda

El diablo anda suelto

La búsqueda de aquel momento donde la realidad se fractura y hace evidente su artificio, esa fracción temporal en que aquello que nombramos ‘signo’ pierde su significado, es para la vocación del cineasta una de sus obsesiones más pretendidas. Lo ha sido desde hace más de una década para Everardo González, quien de la mano de realizadores como Tatiana Huezo o Juan Manuel Sepúlveda ha robustecido de manera considerable la conceptualización del cine documental en México, otorgándole proyección y reconocimiento en el extranjero, pero también una lengua propia de sintaxis muy particular.

En las imágenes que transcurren desde los primeros trabajos del director como La canción del pulque (2003) o Los ladrones viejos (2007) algo se desplaza, en primer lugar la voz del errante, el sentenciado o el delincuente; figuras que para el gusto fílmico del público más común —aquel que disfruta de una función de cine como extensión de su statu quo— son incómodas porque han sido capturadas desde otro lugar que poca relación guarda con su clase social y entorno más inmediato. Para el espectador de regular consumo entrar en contacto con las historias y personajes de González supone algo así como la entrada a un infierno.

Ese susurro entre imágenes, esa incomodidad duramente cargada de ‘lo verdadero’ bien podría cobrar la forma del diablo en la filmografía de Everardo González, director que a punto de estrenar en salas su séptimo largometraje ha conversado con nosotros sobre lo que debemos esperar de su nueva película: un motín desatado de maldad que parece ficción, aunque asumido por él mismo “es un documental detrás del cual hay una voz, la mía. No me interesa hacer creer al espectador que las cosas solo suceden de manera natural como el cine directo nos hizo creer por muchos años y en ese sentido hay una discusión compleja que he tenido conmigo mismo y con algunos colegas sobre este atributo de verdad que se le deposita al documental, cosa con la que estoy totalmente en contra”, comenta para FilminLatino.

Luego comparte desde dónde decidió implicar a las personas que verán la película: “todo este discurso de lo verdadero en el documental me parece que es algo que el espectador le deposita a la obra pero que no necesariamente tiene por sí misma; a mí me interesaba ser parcial y ser subjetivo, porque la realidad que tú ves no es la misma que yo veo, y lo que para ti es verdadero no lo es para mí. Solo por ese simple ejercicio, por la ausencia de absoluto es que no es verdadero”.

En ese sentido la máscara como principal recurso estético en La libertad del diablo (2017) se vuelve un elemento que permite un coqueteo con la libertad de testimonio al saberse anónimos de quienes abren la puerta de su infierno personal más íntimo, así pareciera, para exorcizarlo. Para Everardo González “el valor que tiene la máscara es que: quien habla del sicariato sí es sicario, quien habla de la violación de derechos humanos por parte del ejército sí fue miembro del ejército, quien habla de la participación de las ejecuciones sumarias desde la policía federal sí es un policía federal, y aquellos que hablan sobre cómo perdieron a sus familiares sí los perdieron. La máscara ayuda un poco en ese sentido, también diluye esta construcción imaginaria que tenemos de cómo se encarna el mal, de cuál es el rostro de la maldad. Los medios nos han dibujado quien se supone que es el malo, lo tatúa o le pone bigote, o le pone texana, o lo convierte en un ciudadano de situación vulnerable, pero la máscara hace que eso se olvide y que la confusión empiece a existir en el espectador que no sabe si está viendo a aquel que violentó o a aquel que fue violentado". 

Un documental que haciendo soporte en la aceptación que tuvo en escaparates internacionales, ahora busca vincularse con los círculos académicos que están discutiendo temas de violencia en el narcotráfico y crimen organizado, temas que algún momento puedan provocar transformación social, “la responsabilidad inmediata de quien hace este oficio”, concluye el director. Parte de la filmografía de Everardo González puede ser vista en línea desde FilminLatino de manera permanente. 

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