El Remolino: la resistencia de una comunidad desbordada

Autor: Gerardo Guadarrama Nájera

El Remolino: la resistencia de una comunidad desbordada

“La vida es como un remolino que da vueltas y vueltas pero siempre terminamos en el mismo lugar.”

Pedro Silva Benítez, habitante de Catazajá, Chiapas.


Los habitantes de un pequeño poblado llamado El Remolino en Catazajá, Chiapas se ven obligados a enfrentar anualmente la inundación de sus plantíos, la movilización de su ganado, la paralización de ciertas actividades por el descomunal desborde del agua en donde viven, mismo que supera el metro de altura.

Sus habitantes se ha rehusado a irse de este lugar y han optado por adaptarse a que la inundación sea parte de sus vidas porque ahí crecieron y ahí es donde tienen sus más íntimos recuerdos. 

Cuando el agua baja todos aprovechan para hacer sus actividades, desde jugar béisbol, ir a la escuela, sembrar y prepararse nuevamente para que el siguiente año puedan estar todos listos ante el fenómeno que ocurre en El Remolino. 

Pedro es un joven trans que tiene sueños. Su deseo de toda la vida era ser maestro, pero con gran esfuerzo logró tener sus estudios básicos, desafortunadamente su padre siempre lo discriminó por su orientación sexual y sus estudios era lo que menos le importaba para su formación. A pesar de eso, Pedro nadó contracorriente y se adaptó a vivir en El Remolino, sembrar y cuidar a sus gallinas que es lo que más disfruta, y ahora que ya está en los cuarenta se ha acostumbrado a vivir en aquella comunidad. 

Hay cierta nostalgia en los rostros de aquellos habitantes, la escuela donde crecieron es ahora un espacio en ruinas, con las paredes humedecidas y los pizarrones polveados por el tiempo reflejan un poblado que ha quedado en el pasado. Quienes han permanecido desde pequeños saben que la vida en Catazajá ha cambiado, que por la tala de árboles y otras actividades humanas su entorno ya no es el que veían cuando eran niños, pero que sus raíces los han mantenido dentro del lugar que los vio nacer.

El Remolino (México, 2016) de Laura Herrero Garvín se acercó a las caras de varios miembros de esta comunidad para retratar mediante el documental el sentir de la gente y lo que la catástrofe ha ocasionado en sus vidas, pero sobre todo a la directora le interesó el porqué de la permanencia humana en el lugar, el arraigo de la gente a sus raíces y a sus orígenes.

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