El sueño del Mara’akame: un vívido retrato del contraste cultural

Autor: Oscar Noel Ortiz

El sueño del Mara’akame: un vívido retrato del contraste cultural

El sueño del Mara’akame (México, 2016) escrita y dirigida por Federico Cecchetti, protagonizada por pobladores de Wirikuta y grabada en su mayoría en esa región, es una historia sobre las aspiraciones personales, el recordar de dónde venimos y la lucha por la preservación de las costumbres y tradiciones.  

Esta es la historia de Nieri, un joven indígena huichol que quiere perseguir su sueño: el viajar a la Ciudad de México con su banda musical y realizar un concierto. Sin embargo, su padre se interpone en sus planes, pues él quiere que Nieri aprenda todas las tradiciones y que encuentre al venado sagrado en sus sueños hasta que logre convertirse, al igual que él, en un Mara’akame, un chamán huichol. 

Esta película es un viaje de autodescubrimiento, en el que se interponen las costumbres, tradiciones y la relación padre e hijo, para bien o para mal, entretejiendo una historia entre la cruda realidad y la esperanza. 

Una de las cosas que hay que resaltar de esta producción son el uso de huicholes como actores y las actuaciones en sí tanto de Antonio Parra (el Mara’akame) y Luciano Bautista (Nieri) ya que ambos son actores naturales, siendo este un logro al abrir oportunidades a distintas comunidades de México. Además, hacen de esta película algo mucho más puro, vivo y realista. 

Poco a poco, Federico Cecchetti va construyendo una reflexión sobre lo valiosas que son las comunidades huicholes, pero no solo ellas, sino la representación de todas las comunidades indígenas y grupos étnicos que habitan las regiones de México.

La forma sútil en la que el director le da un valor tan importante a esta comunidad es mediante la vestimenta, los trajes, que son blancos, impecables, mientras que cada accesorio es llamativo y colorido.

Por otra parte, en la historia se asoma la crítica, ya que demuestra la colonización de estas comunidades, pues vemos a Nieri vestir ropa casual: jeans, playera y sudadera dentro de su propia comunidad. Como si él no perteneciera a ellos. Cuando Nieri y su padre se encuentran en la Ciudad de México, ambos visten sus trajes, pero en el momento del concierto, uno de los miembros de la banda le pone a Nieri una chaqueta de cuero que le cubre su atuendo mientras le dice que “así se ve mejor”, demostrando aún más la colonización y alienación. 

Por otra parte, cuando el Mara’akame y su hijo están en la ciudad, van a una reunión espiritual a una casa lujosa. Para llegar a ella pasan por una pradera que está siendo destruida por los hombres, donde hay maquinaria pesada excavando, haciendo alusión y demanda a que compañías mineras irían a excavar a las de Wirikuta.

Dentro de la reunión hay una crítica muy importante sobre la apropiación cultural de ritos, cantos y el consumo del peyote. En esta escena enjuician el poco tacto que hay con las costumbres y tradiciones, y con las creencias religiosas y ancestrales de las comunidades, en este caso, hacia los huicholes.

En cuanto a la fotografía, a cargo de Iván Hernández, es excepcional, pues con ella, la historia va avanzando y haciéndose más compleja, ya que retrata el ambiente de cada lugar en el que se lleva a cabo la escena. Los momentos clave son las diferencias abismales que hay entre la región de Wirikuta y la propia Ciudad de México. Por un lado tenemos la belleza de la naturaleza que ofrece la región de Wirikuta y por otra parte la frialdad que representa la ciudad.

Un momento clave de la historia es cuando Nieri tiene que bajar “demasiadas” escaleras para llegar al lugar del concierto, siendo esto un simbolismo a que él tenía que ir hacia abajo y tocar fondo para poder subir. Ya que escenas después lo vemos subir, junto a su padre, las escaleras que lo llevan a la luz. Esto demuestra lo bien lograda que está la construcción de este personaje, además de que al final lo vemos portando su traje típico en su propia comunidad, cuando al principio no era así.  

La película es brillante y muy emotiva, logra construir una historia muy sólida que funciona a la perfección. Aún cuando El sueño del Mara’akara tiene un rumbo realista, en el que se muestra un retrato vivo de la comunidad huichol, también se sumerge entre el realismo mágico y la fantasía, con toques de misticismo y simbolismos. 

Finalmente, esta película es, al igual que Sueño en otro idioma de Ernesto Contreras, La tirisia de Jorge Pérez Solano, Tiempo de lluvia de Itandehui Jensen y cientos de producciones más, un relato sobre no olvidar a las comunidades indígenas y a los grupos étnicos que rodean a México. El sueño del Mara’akame es acerca de recordar quiénes somos y de dónde venimos, de no olvidar nuestras raíces y repensar hacia dónde vamos.

Publica un comentario

Sin comentarios