Encuentro: política de los afectos

Autor: Lucía D. Miranda

Encuentro: política de los afectos

El amor entre dos seres humanos cobra categoría de derecho universal y hace acreedores a quienes lo sienten de cariños, afectos y cuidados de manera temporal o permanente, aún cuando no exista una instancia formal, por ejemplo por parte del Estado, que le reconozca. Porque el pacto entre quienes se quieren suele expresarse en la belleza de lo cotidiano; se trata de un acuerdo implícito de protección y compañía que muchas veces solo necesita sustentarse en la palabra, y en ello encuentra su más genuina trascendencia. ¿Pero qué sucede cuando aquellas personas recíprocamente amadas se ven empujadas a escribir su amor en la periferia de las convenciones morales a lo largo de toda una vida?

Iván Löwenberg aborda una reflexión sobre el amor disidente en su cortometraje Encuentro (México, 2019), el cual forma parte de la selección oficial de Cinema Queer México, festival de cine que celebra su tercera edición de manera virtual a través de FilminLatino. La película cuenta la historia de Araceli y Lulú, dos mujeres de la tercera edad que se han refugiado en su amor y su hogar por más de cuarenta años. Sin explicar abiertamente los motivos, Löwenberg sitúa a estas dos compañeras como una pareja que no pudo declarar y experimentar abiertamente su preferencia sexual para inscribirse en la comunidad LGBTQ+.

Frente a esta pieza, se intuye fácilmente cuáles han sido las opresiones sociales que han amurallado al amor entre las dos mujeres en el país de amplia tradición machista que es México: discriminación en el seno familiar, negación por parte de terceros sobre la relación libre y diversa de las protagonistas —construida y compartida por más de cuatro décadas—; y una brecha generacional intransigente que plantea en el microuniverso del cortometraje cómo en el pasado era impensable asumir una relación lésbica en el orden de la vida pública.

A simple vista podríamos vanagloriar que desde entonces las cosas han cambiado, que la agenda frente al tema de la diversidad sexual y mejoras para personas de la tercera edad ahora permite un transitar más digno hacia los últimos días de la vida. Sin embargo, sabemos que tal escenario aún constituye un equívoco para ancestras y generaciones más jóvenes por igual. Prueba de ello es la condición de Julián —personaje interpretado por Hoze Meléndez—, quien a manera de puente entre la familia de Araceli y su viuda Lulú dará un giro narrativo determinante para profundizar en la problemática planteada por Iván Löwenberg. Encuentro es, en suma, una reflexión sensible sobre la soledad, trazada desde la fragilidad entre la vida y la muerte, que insiste sobre un camino en la política de los cuidados y los afectos todavía pendiente.

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