La sal de la Tierra: el testigo que atrapó la luz de una era

Autor: Paulina Abril Vázquez Reyes

La sal de la Tierra: el testigo que atrapó la luz de una era

En ocasiones como creadores, pero sobre todo como humanistas, nos preguntamos: ¿qué más puede hacerse frente a las catástrofes que suceden y nos ocupan como especie y habitantes invitados de este planeta?, ¿hasta dónde llega el artista y dónde comienza el activista? Si bien socializar los eventos que sacuden al mundo es por sí misma una tarea importantísima, no basta para la almas sensibles que se sirven del acontecer mundial para la producción de su obra. Quizá la respuesta surja del análisis a esta maravillosa y rica producción a cargo de Wim Wenders y Juliano Ribeiro Salgado, orgullosos directores de este documental que versa sobre la vida y obra de un ser humano que ha dejado impresa su huella durante su travesía por el mundo.

Si algo queda claro tras disfrutar del impresionante filme, es que Sebastião Salgado no sólo es un fotógrafo. Este acérrimo testigo de la desolación posee la extraordinaria capacidad de jugar con la luz y las sombras para constituir encuadres brutales. Su ojo discrimina entre la esencia del sujeto o contexto que captura y la banalidad de conseguir una  imagen que solo obvia su contenido. Si bien hablar del "otro" implica siempre subjetividad y privilegios, la historia de Sebastião narra cómo un ser humano movido por su pasión, se abre brecha en cada continente para registrar historias que terminan convirtiéndose al instante en material de archivo histórico y artístico por el modo tan contundente y emotivo en que son creadas. Su producción se distingue por gestarse desde la vulnerabilidad y el respeto, para crear vínculos e intimidad tanto con las personas y animales como con los paisajes que en sus fotografías se ofrecen con impresionante crudeza. Simultáneamente la dirección fotográfica de Hugo Barbier y Juliano Ribeiro S., así como la envolvente atmósfera que brinda la música de Laurent Petigant, potencian y ensalzan todas estas cualidades.

En este largo documental, Sebastião y Léila Wanick (su coproductora y esposa) vieron morir y renacer la selva, el desdoblarse de las vidas de miles de personas así como la perspectiva caleidoscópica de un mundo lleno de experiencias extraordinarias y terriblemente desoladoras. Presenciar como la condición humana determina la historia del planeta, al igual que los genocidios y desastres sucedidos han sido el aliciente para que un padre y un hijo se retraten el uno al otro desde sus respectivas trincheras creativas. Cada instante resulta conmovedor hasta las lágrimas, toca y estremece las fibras más sensibles del espectador.  La sal de la Tierra es una oda al planeta y a la vida entera dentro de él, no solo por su cualidad y soberbia fotográfica, sino por el legado de conciencia social y ambiental transmitido a través del ejemplo, de la fotografía.

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