Laberinto Yo’eme: el testimonio de una lucha

Autor: Ro. Jim.

Laberinto Yo’eme: el testimonio de una lucha

Coral cántico de resistencia de la tribu yaqui que habita históricamente en la represión e infame robo de recursos en el actual territorio desértico de Sonora, México; manifestando su incansable espíritu de lucha ante la desolada situación que acontece en su tierra y carne.

Observacional-expositivo documento fílmico que a través de los testimonios a cámara construye un retrato etnográfico que denuncia el azote de un pueblo por parte del narcoestadoracista mexicano, que se vale tanto de las balas como de la metanfetamina para buscar erradicarlos, y que en su indiferencia parece continuar con las políticas porfirianas que los arrebatan de sus tierras desde hace más de un siglo.

Inicia frente a una fogata con una guitarra requinteada que musicaliza la fábula profética, advertencia de que los invasores llegarían para exterminarlos, a “imponer sus costumbres”. Brinca después a una atmósfera de constantes paneos sonoros en los que se percibe con gran realismo volar a los insectos, para transmitir la espacialidad de un yermo que parece infinito, casi tan infinito como debió ser el río en el que se asentaron hace centurias y hoy yace completamente seco, casi tan infinito como la belleza que poseen las secuencias de la danza del venado que son representadas para la cámara en un despliegue estético inaudito, casi tan infinito como la superposición de voces que son colocadas para ilustrar el eco del dolor por la falta de agua y drogadicción que golpea la región (“se siente que te mueres”). Como si se tratase de un western fantástico,mel metraje documental hace uso tanto de puestas en escena como de entrevistas a cuadro para construir la denuncia de un pueblo entero que lucha contra un enemigo invisible, alejándose acertadamente de un trabajo meramente periodístico.

La ópera prima de Sergi Pedro Ros abarca voces masculinas desde activistas expresidiarios políticos, hasta criminales exsicarios que sirvieron al narcotráfico, voces que a pesar de todo  buscan mantenerse unidos para resistir los recurrentes ataques por demandar condiciones favorables de vida. Los observa visitando a sus muertos para recordar la necesidad de permanecer en pie, consumiendo el cristal siendo conscientes de que firman su sentencia de muerte, visitando la presa que les retiro el agua y ante la cual quedan diminutos,  los coloca posando ante la cámara firmes y orgullosos del camino en el cual deciden continuar. Sin embargo, la presencia femenina es casi nula en retrato y voz, apenas unos minutos sumaran los cuadros donde las mujeres aparecen. ¿Cuál será la perspectiva de ellas? Coral cantico que cierra con las mismas cuerdas punteadas con las que inicia,de nuevo retratando la danza de un hombre-venado sobre el laberintico suelo craquelado de una tierra seca.

Publica un comentario

Sin comentarios