Las formas del amor: lado A

Autor: Gerardo Guadarrama Nájera

Las formas del amor: lado A

Este 14 de febrero te platicamos las formas del amor, y es que en el nuevo canal de la plataforma conjuntamos películas que nos reflejan las complicaciones y altibajos que ocurren entre las parejas y amigos, la manera en que los individuos reaccionan ante este fenómeno acumulado de sensaciones y emociones que a veces nos cuesta mucho describir. El amor nos ha hecho reír, soñar, hacer locuras, llorar, compartir, nos ha provocado enojos, celos, desesperación, esperanza y mariposas en el estómago en todas sus escalas, según nos han enseñado las películas, las cuales muchas veces si, suelen ser fantasiosas y sacarnos unas carcajadas, pero otras otras nos acercan a la cruda realidad de las relaciones y decepciones amorosas. El lado A del amor comprende la parte más "rosa", cursi, de las relaciones. 

Sabemos que en México el amor está por un lado abundado de las comedias románticas, que nos recuerdan que no todo en las relaciones es imposible, ni siquiera entre clases sociales, así nos lo demostró Amarte duele (México, 2002) de Fernando Sariñana en una percepción del amor muy a la manera de Martha Higareda. Pero también en el mismo eje tenemos la cruda perspectiva de Faride Schroeder en Mercy (México, 2014) que retrata la discriminación de migrantes latinos en Estados Unidos.

El primer paso para muchos es el más difícil; confesar tu amor a la persona que te gusta provoca una esa sensación que te pone los nervios de punta, nos dá ese miedo al amor, miedo a no ser correspondidos, tal como Benjamín (Eduardo López Rojas) intenta conquistar a Natividad (Arcelia Ramírez) en La mujer de Benjamín (México, 1991) de Carlos Carrera.

Todos recuerdan también al primer amor, esa manita sudada donde todo nos causa vergüenza y quizá no recordemos a la persona sino las primeras experiencias de estar con alguien especial para nosotros, mucho más allá que una amistad. Hay algunos que durarán toda la vida, como es el caso de Cásese quien pueda (México, 2014) de Marco Polo Constandse donde no puede faltar el “Y vivieron felices para siempre” el clásico final donde todo se logra después de lo caótico y enredoso que llega a ser el amor.

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