Lecumberri, El Palacio Negro: sobrevivir al encierro

Autor: Sharely Cuellar

Lecumberri, El Palacio Negro: sobrevivir al encierro

El Palacio Lecumberri fue inaugurado a principios del siglo XX y desde entonces se convirtió en un escenario importante para la historia de México. Sus puertas se abrieron cuando Porfirio Díaz ocupó la presidencia del país; en 1913, cuando sucedió la Decena Trágica —evento retomado en la película Cuartelazo (México, 1976) de Alberto Isaac—, Francisco I. Madero y José María Pino Suárez fueron asesinados cerca del palacio; sin dejar de mencionar que hubo personajes presos como José Agustín, José Revueltas, Pancho Villa y muchos otros miembros de la época revolucionaria, además de otras personas relevantes para la cultura y política nacional.

Aquel contexto sirve de introducción para que el documental Lecumberri, El Palacio Negro (México, 1976) de Arturo Ripstein muestre el peso del recinto que se presenta en la película. La fuga de cuatro reos da pie a un recorrido que capítulo a capítulo acerca al público hacia el crudo rostro de vivir en encierro. Desde antes de llegar al Lecumberri se transmite incertidumbre y miedo a lo que sucederá. El ingreso es un ritual que exige paciencia y a la vez piel dura de los nuevos residentes para atravesar cada uno de los filtros. La voz en off cuenta lo que sucede en las mentes de los nuevos inquilinos: desconfianza, vergüenza, decepción y muchas dudas.

El crítico de cine, guionista y profesor Tomás Pérez Turrent narra junto a Emilio Ebergenyi este largometraje dirigido por Arturo Ripstein; aunque tanto Ripstein como Turrent colaboraron en el guion con Miguel Nacoechea, José Emilio Pacheco y Margarita Suzan. La potencia en las palabras y la construcción en capítulos hace de la película una pieza necesaria para el estudio de lo que fue vivir en el Lecumberri desde el acceso, el tipo de comida que era servida, cuáles eran las rutinas, las oportunidades laborales, las explotaciones por parte de otros prisioneros o miembros de la guardia, además de lo que realmente representa anímicamente estar en prisión.

El Lecumberri cerró sus puertas como penitenciaría pero posteriormente se convirtió en la sede oficial del Archivo General de la Nación, mientras tanto nos queda este documental para profundizar sobre uno de los inmuebles que marcaron la historia de México.

Publica un comentario

Sin valoraciones