Love Me Not: La reinterpretación simbólica del mito en la ficción contemporánea

Autor: Paulina Abril Vázquez Reyes

Love Me Not: La reinterpretación simbólica del mito en la ficción contemporánea

"Hermosa Babilonia, en que he nacido
para fábula tuya tantos años,
sepultura de propios y de extraños,
centro apacible, dulce y patrio nido;

cárcel de la razón y del sentido,
escuela de lisonjas y de engaños,
campo de Alarbes con diversos paños,
Elisio entre las aguas del olvido;

cueva de la ignorancia y de la ira,
de la murmuración y de la injuria,
donde es la lengua espada de la ira;

a lavarme de ti me parto al Turia,
que reír el loco lo que el sabio admira,
mi ofendida paciencia vuelve en furia."

 

Lope de Vega

Love Me Not (España, México, 2019) es el cuarto largometraje como realizador, del director y productor español Lluís Miñarro. En esta producción, el contexto, ubicado en Oriente Medio 2006, engloba lo que podríamos denominar la hipérbaton de un personaje cargado de historia.

Salomé ha sido durante siglos el menester de ensayos, libros, puestas en escena, poesía y hasta de la simbiosis de estos géneros como lo son los poemas dramáticos de Rosario Castellanos: "Salomé y Judith”. Por su parte, las disciplinas que involucran directamente a lo visual, han retomado su figura a la par de la evolución de las herramientas que más tarde unirían a la imagen con el sonido. Desde las pinturas de Tiziano y Caravaggio, hasta las interpretaciones fílmicas de autores de la talla de Carmelo Bene en 1972, Pedro Almodóvar en 1978 y Al Pacino en 2013, entre otros.

So pretexto, Lluís Miñarro hace lo propio a su manera muy particular. Desde la perspectiva general de lo que en un principio aparenta ser un filme de tintes más bien sentimentales, a la paulatina pero constante inducción a una ironía metafórica, absurda y punzante; nos dirige a través de una estética profundamente simbolista, característica que se puede atribuir a la filmografía de este autor.

Tal es el caso de Stella Cadente (2014), película de espíritu republicano que precede a esta producción, y en el manejo de la luz y el color (rojo y azul) destacan el estatus elitista y monárquico que envuelve a su narrativa. En cambio Love Me Not se inicia con una descripción, a partir de la observación de un espacio abierto, el microcosmos de sus personajes: aparecen en escena Luis Alberti como Hiroshima y Fausto Alzati interpretando a Nagasaki, ambos son soldados. Desde el momento en que se tiene conocimiento de sus nombres se puede percibir el fuerte carácter irónico y teatral que envuelve a esta producción. En esta primera sección, la sátira claramente se dirige hacia el cine de parejas típico de los filmes estadounidenses de la década de los años 70, evocando de igual forma al western rebosante de subtexto entre fronteras, mitología y grandes cielos abiertos, que curiosamente se han filmado en México.

Conforme la historia avanza, el ambiente irónico se tiñe progresivamente de un agudo melodrama propio también de los 70, enfatizado gracias a la deliberada sobreactuación de sus personajes. Lola Dueñas como Herodías, el Comandante Antipas como Francesc Orella e Ingrid García-Jonsson como Salomé, son los responsables de llevar a la cúspide la crítica mordaz a una sociedad capitalista.

Sin lugar a dudas se requiere un amplio bagaje cultural e histórico-político para comprender a profundidad las diversas imágenes, íconos y estandartes que aparecen. Si bien algunos podrán identificar a Luperca, loba perteneciente a la mitología romana responsable de amamantar a Rómulo y Remo en la escena donde Herodías (Lola Dueñas) aparece alimentando a los soldados dentro de un sueño, o el momento en que el profeta Yokanaan (Olvier Laxe) bebe la lata de Tomate de Campbell's (ícono por excelencia del Pop Art, a cargo del artista y cineasta experimental Andy Warhol, como una oposición a la cultura elitista de su época) entre muchas otras, las posibilidades de interpretación que se le pueden otorgar al filme serán tan diversas como las subjetividades en cada persona del público. 

En conclusión, esta función especial es la oportunidad ideal para conocer el trabajo más reciente de Lluís Miñarro, y reconocerlo como un cineasta que se mantiene presente dentro de la industria, apostándole narrativas apartadas de metodologías ortodoxas. 

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