Marioneta: la convergencia entre la xenofobia, la pobreza y la realidad mexicana

Autor: Oscar Noel Ortiz

Marioneta: la convergencia entre la xenofobia, la pobreza y la realidad mexicana

Marioneta (México, 2019), dirigida por Álvaro Curiel y coescrita por él y por Arturo Arango, es una película que intenta ser un retrato sobre la precariedad en la que viven cientos de mexicanos, la complejidad de vivir día a día en la urbanidad y sobre todo, de los sueños frustrados y la superación personal.

La trama parece sencilla: Ernesto, un actor colombiano, deja su país y llega a la Ciudad de México en busca de una vida mejor. Inesperadamente, Ernesto se encuentra en el metro con Belén, una artista callejera que trata de ganar algunas monedas. Lo que no saben, es que ese encuentro cambiará la vida de ambos. Lo que no es sencillo es el trasfondo que tiene esta película, ya que toca temas como la xenofobia, la pobreza y la violencia. En primer lugar, la xenofobia, desde el principio de la película los personajes demuestran un rechazo a Ernesto, quien es colombiano. Lo maldicen y siempre hay algún comentario despectivo hacia él, siendo ésta la forma en que la mayoría de los personajes, incluyendo a Belén, tratan de hacerlo menos. 

Por otra parte, el encuentro entre Ernesto y Belén es la excusa perfecta para focalizar a todos aquellos individuos que son cada vez más invisibles en una sociedad indiferente: la gente pobre. La gente que hace de todo para poder ganar algunas monedas, incluso mentir. Aunado a esto, llega la violencia, ya que gracias a la falta de educación y de oportunidades de estas minorías, las organizaciones delictivas tratan de sacar provecho de estos grupos vulnerables. Esta maldad y violencia se ve reflejada en Torrico, interpretado por Juan Manuel Bernal. Álvaro Curiel poco a poco va construyendo a sus personajes de forma sútil. Les da motivaciones y convicciones, los convierte en personas reales, tan complejas y con matices difíciles de descifrar. Además, muy en el fondo, esta película también trata sobre los sueños frustrados y la superación personal. Ernesto, Belén, y los demás personajes, no viven la vida que ellos quieren. Unos quieren ser famosos, otros sólo quieren tener algo que comer cada día. Todos tienen sueños y aspiraciones diferentes, pero tienen en común el hecho de que no tienen las oportunidades.

Una de las cosas que hay que admirar de Marioneta es el trabajo actoral que realizan Rafael Ernesto (Ernesto) y Fátima Molina (Belén), quienes dotan de dramatismo, resistencia y humanidad a la película. Cada situación que envuelve a estos personajes, los actores logran sobrellevarlas y dominarlas. También hay que resaltar la actuación de Juan Manuel Bernal (Torrico), ya que, aún cuando en ocasiones se convierte en un villano de telenovela, logra sobrellevar al personaje de una forma un poco más realista.

Visualmente, la película no es perfecta. La fotografía, encargada de Guillermo Granillo, aunque no es excepcional, tampoco es mala. Los encuadres y ángulos que se trabajan aquí demuestran lo que tienen que demostrar. Algunas tomas son estéticamente perfectas y armoniosas, pero otras, en su mayoría, pasan sin pena ni gloria.

En cuanto al sonido, la construcción de este en los diferentes espacios y momentos, resulta muy bueno. Aún estando en un lugar tan ruidoso como la Ciudad de México y el metro, logran mantener una armonía sonora en toda la película. Por otro lado, quizás el mayor problema de esta película es el hecho de que con cada minuto que avanza la historia, una nueva situación envuelve a los personajes, haciendo que se entorpezca la trama principal. El querer mostrar mucho en pantalla hace que de pronto se sienta como si no se llega a nada o como si la historia no
avanzara. 

Añadiendo a esto el hecho de que el final es un poco apresurado, la película no se disfruta como en un inicio. Al principio, Marioneta, nos da tiempo de pensar y reflexionar, de ver crecer a sus personajes y de disfrutarla. Pero poco a poco todo se va apresurando y se van añadiendo tramas que después se quedan sin resolver, que ese realismo que presenta en un inicio, aunque no del todo, se desvanece. 

Finalmente, Marioneta ofrece una historia intrigante y distinta. Con personajes bien estructurados y con mensajes contundentes como la xenofobia, la pobreza y la violencia, esta película se convierte en una experiencia conmovedora y reflexiva. Aún cuando al final la historia no funciona del todo, sigue siendo una propuesta bastante diferente que vale la pena ver.

Publica un comentario

Sin comentarios