Matria: entre lo personal y lo nacional

Autor: Axl Flores

Matria: entre lo personal y lo nacional

Un intento por descifrar la figura de su abuelo Antolín Jiménez es la motivación que lleva a Fernando Llanos a la realización de Matria (2014), una película en la que la reconstrucción de las memorias familiares crea una reflexión sobre el sistema político mexicano posrevolucionario.

Apenas iniciado el filme, la voz en off del director presenta a Antolín Jiménez como toda una leyenda. Jiménez participó en la Revolución Mexicana en el bando de Pancho Villa, perteneció a una logia masónica e incluso organizó un ejército de charros para defender a México de los nazis; una importancia histórica mermada por las pocas veces que ha oído sobre él al interior de su familia, una leyenda que pasa de generación en generación y que esconde más de lo que revela, porque las familias están hechas de historias, pero también de secretos.

Con un tono casi ensayístico que combina materiales de archivo con entrevistas, Llano revisita varios momentos importantes de la vida de su abuelo que también coinciden con sucesos relevantes de la historia de México, como la creación del Partido Liberal Constitucionalista -que fue el primer partido político del país-, en el que Antolín Jiménez tuvo un papel sustancial que lo llevó a codearse con figuras como José Vasconcelos, Lázaro Cárdenas y Miguel Alemán Valdés.

A través de esos personajes y del examen de su personalidad, Matria disecciona cómo el poder político de ese tiempo estaba totalmente configurado por una red de amiguismos y nepotismo, que ayudó a Jiménez a ocupar cargos públicos en el estado de Oaxaca sin necesidad de ser originario de la localidad; en un momento el director afirma "creo que a mi abuelo sí le cumplió la revolución".

En ese sentido, la película es un ir y venir entre lo público y lo privado, hasta que llega a revelar rastros ocultos de Jiménez, provocando una serie de riñas que ponen en entredicho la decisión de Llanos de hacer una película sobre su abuelo, pues cada paso significa entrar en un terreno oscuro de la memoria familiar que se había pretendido ignorar.

Entre montañas de recortes de periódicos y restos de propaganda política, la película logra confrontar el hecho histórico con lo personal, para rescatar una de esas tantas historias que se encuentran escondidas detrás de los grandes sucesos de la humanidad. Una gran muestra de cómo usar al cine para revalorar los pequeños relatos que habían sido relegados, tal vez muy pocos recuerden que unos charros se unieron para defender a México de una posible invasión nazi -los mismos sobrevivientes del Escuadrón 201 declaran no haber oído nada de ellos-, pero Matria intenta que sea más difícil destinarlos al olvido.

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