Mujeres que filman y tejen. Canal Raíces: cine sobre la colectividad

Autor: Grecia Juárez

Mujeres que filman y tejen. Canal Raíces: cine sobre la colectividad

Entre los registros visuales que se han hecho de las comunidades indígenas, el cine comunitario permite mirar con horizontalidad la vida y las tradiciones de los pueblos indígenas, al ser sus mismos integrantes quienes deciden qué y cómo quieren mostrar sus historias.

En 1985 el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas realizó el Primer Taller de Cine en Comunidades Indígenas al que asistieron veinte grupos de tejedoras de Oaxaca, quienes, durante un mes de taller y dos más de producción, se dedicaron a escribir, filmar y editar cortometrajes que reflejan su forma de vida y las tradiciones de sus regiones.

De esta manera, el primer registro que se tiene de algunas comunidades del Istmo de Tehuantepec fue realizado por mujeres que se convirtieron en pioneras del cine comunitario y que a la par tienen el papel de educadoras, parteras o tejedoras, por mencionar algunas labores, en sus lugares de origen.

En Una boda antigua el sonido de la cámara de 8 mm, con la que Elvira Palafox retrató el proceso de cortejo de los jóvenes de San Mateo del Mar, Oaxaca, acompaña los recorridos de las muchachas que, cuando van a buscar agua dulce, se encuentran con jóvenes que les piden agua como una señal de cortejo. Compartir el líquido con ellos o no, define si se prepararán para realizar una boda en el futuro, organización en la que los papás son los encargados de ultimar los detalles. Aunque la intención era mostrar una boda tradicional, esta idea se modificó debido a que sus protagonistas ya no pudieron formar parte de la filmación, sin embargo, se rescató el material que muestra las interacciones familiares y deja ver otros aspectos a los que se enfrentan, como la migración de sus jóvenes.

A lo largo de estos tres cortometrajes se percibe al trabajo manual, realizado por hombres y mujeres, como uno de los temas recurrentes en las historias. La forma de mostrarlo se entreteje con los relatos de su cosmovisión, como ocurre en Teat Monteok, El cuento del Dios del rayo, segundo corto de Elvira Palafox, donde una mujer tejedora le narra a su nieta la historia sobre el origen del pueblo ikoot.

La historia sobre una ballena, que se traga a un hombre por error, acompaña la jornada de trabajo de un par de personas que acuden a la playa para recolectar leña. Estando en el mar y guiados por un bote, se escucha el desenlace del cuento, donde el hombre logra salir de la ballena y llega a las playas que hemos estado viendo, lugar donde se originó el pueblo ikoots. A través de la narración oral, se transmite el conocimiento sobre su comunidad, como lo hace la abuela con su nieta, pero también con la práctica manual, que consiste en enseñar las actividades tradicionales a los pequeños, como el tejido o la elaboración de jabón.

En ese sentido, La vida de una familia Ikoods, de Teófila Palafox, profundiza en la labor de las tejedoras y la división de los roles en las familias para lograr las ventas de sus productos y mantener el hogar. Así, mientras las mujeres tejen hilos, los hombres tejen redes para pescar y el trabajo colaborativo continua incluso fuera de las casas, cuando las mujeres se encuentran con sus vecinas y se acompañan para ir a comerciar.

Siendo Teófila la dirigente de su grupo de tejedoras, les dedica unos minutos para mostrar el proceso de creación en conjunto, que va desde la elección de los colores para los huipiles o el tipo de hilos que van a emplear para sus servilletas. La peculiaridad también está en que los habitantes del pueblo dejan ver que no solo el trabajo manual es importante sino también el cuidado hacia el otro, pues saber lo que le pesa a los demás es otra forma de acompañar.

Estos son los primeros tres cortometrajes que forman parte del canal Raíces de FilminLatino, que se irá actualizando a lo largo del año con más producciones de los pueblos originarios. 

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