Nadie sabrá nunca: una historia en el México rural de los años 70

Autor: Marcos Aguirre Salcedo

Nadie sabrá nunca: una historia en el México rural de los años 70

A finales de los años 70, en el contexto del boom económico mexicano y su posterior caída, en un pueblo de alguna parte del centro del país, Lucía busca un mejor futuro para su hijo Braulio, aunque deba enfrentarse a su esposo y a los obstáculos dentro de una comunidad machista y conservadora.

Nadie sabrá nunca (México, 2018), dirigida por Jesús Torres Torres, muestra dos mujeres protagonistas con características muy distintas. Por un lado, Lucía (interpretada por Adriana Paz) representa a una mujer consciente de su contexto dominado por el estilo de vida campesino y el machismo lo que la lleva a buscar un cambio en su vida y en la de sus hijos; por otro lado, Berta (Arcelia Ramírez), su cuñada, reproduce la jerarquía laboral y patriarcal dentro de su casa.

“Me parece muy importante cómo plantea Jesús dos presencias femeninas, hablando justamente del machismo, porque las mujeres somos las que lo hemos padecido pero también somos parte de las que lo perpetúan. (Se trata de) ver estos dos polos: de la mujer que no se está cuestionando, sino que sigue (el machismo) y sufre porque no es libre, además porque no sabe que puede serlo; y está la contraparte de Lucía, que representa a esas mujeres que tenían una palpitación dentro que les decía que eso no eran lo que querían pero en ese tiempo iban todavía más contra viento y marea debido a que ni siquiera se hablaba de machismo”, expresó Adriana para dar cuenta de uno de los temas clave dentro de la película.

Resultado de imagen para nadie sabra nunca

En momentos la imagen se torna en blanco y negro para representar un mundo posible donde Braulio y Lucía imaginan personajes y momentos propios de la películas de vaqueros, con influencia de John Ford según el director, para escapar de su realidad por unos instantes. También son aficionados a las radionovelas y televisión de la época.

Lucía tiene la meta de escapar del campo para llevarse a su hijo Braulio a la Ciudad de México y encontrar una forma de vida distinta, con mayores oportunidades de trabajo y preparación, así como cambiar su mentalidad. Esto refleja lo que representa la capital en el campo: la búsqueda de nuevas oportunidades, de otra vida.

Jesús Torres comentó que quería plantear dos “mentiras” en su película: “la mentira que se crean estos dos personajes (Lucía y Braulio) a través de la ficción y esa otra mentira que está atrás, que era la social y política”. Por otro lado, plasmó su vida en el campo —pues es originario de Zoquizoquipan, Hidalgo— recordando la vestimenta de sus abuelos y padres, la música y radionovelas que se escuchaban en esos años, además de los roles de los adultos. Asimismo dijo sentirse identificado con el personaje de Braulio (interpretado por Luciano Martínez).

Resultado de imagen para nadie sabra nunca

El actor Jorge A. Jiménez también se sintió muy identificado con su personaje, Braulio, y el contexto donde vivía, pues afirme que “a medida que iba leyendo (el guión) me sentía tan identificado que ya sabía cómo le iba a hacer y estaba de acuerdo. Yo soy de un pueblo, casi como el que se ve en la película, vengo de una crianza así. Todo lo que leía yo lo viví. Me identificaba con el niño.

Nadie sabrá nunca (México, 2018) se estrena en salas y también puedes disfrutar de Vendaval (México, 2010), otra película de Jesús Torres Torres, en el catálogo de FilminLatino.

Publica un comentario

Sin valoraciones