‘Naufragio’ y ‘Fisuras’, un diálogo sobre la pérdida y sus secuelas

Autor: Erick Vasi

‘Naufragio’ y ‘Fisuras’, un diálogo sobre la pérdida y sus secuelas

En la inmensidad del mar surcado por grandes edificios de la Ciudad de México, acudimos a un departamento marcado por la ausencia de un hijo. Leticia (María Rojo) reside con su compañera de trabajo Amparito (Ana Ofelia Murguía), quien vive en el ritual eterno de preparar la casa por si su hijo regresa. Así comienza Naufragio (Jaime Humberto Hermosillo, 1977), filme sobre la incertidumbre y las consecuencias de la perdida de un familiar. 

Tal como hizo en uno de sus anteriores largometrajes, La pasión según Berenice, (México, 1975), el director retoma la figura de la feminidad y la representa a través de una mujer atada a sus recuerdos y a la enfermedad de la anciana con quien habita. En este caso es Leticia, quien afectada por la nostalgia empieza a idealizar al hijo perdido.

 “Mañana llega” es el diálogo de Naufragio anclado al relato Mañana de Joseph Conrad, mismo en el que se basa el largometraje de Jaime Humberto Hermosillo. De esta historia, retoma al personaje del marinero, el hijo que escapó de la monotonía para huir de las responsabilidades, de ser oficinista y casarse. Este marinero es Alonso al cual conocemos a través de los lugares y la gente que frecuentaba, su recámara y sus antiguos compañeros de oficina que le dan por muerto. Debido a esto nos centramos en las condiciones de la vida burocrática de los años setenta, la moral de la época y la sexualidad, que a pesar de haber pasado más de tres décadas se siente vigente en la manera de ser retratada. Es así que Naufragio entrega personajes en búsqueda de su identidad a través de la aceptación de una sociedad que les hace sentir oprimidos.

En contraste, a las afueras de la ciudad y a más de dos décadas de los sucesos relatados, en Fisuras (Roberto Fiesco, 2016), una madre también llamada Lety, interpretada por Arcelia Ramírez, junto con Amparo (Norma Pablos) —ambas con nombres iguales a las protagonistas de Naufragio—  viven a la espera de que su hijos regresen de un conflicto bélico dentro del país, al que suma la psicosis alimentada por los medios de comunicación que hablan sobre el conflicto. En este cortometraje Roberto Fiesco retrata la misma temática pero de manera más íntima como se ve en las secuencias del cortometraje, cada vez más profundas, donde se subraya la línea “llorar no sirve de nada”.

El diálogo entre estás dos historias nos deja una pregunta: ¿qué pasa si el ser querido nunca regresa? ¿o qué pasaría si regresa? ¿La vida puede regresar a lo que alguna vez fue?

Fisuras, el cortometraje nominado al Ariel 2017, se encuentra disponible en FilminLatino, así como Naufragio en su versión estabilizada por el Imcine, a través de la Cineteca Nacional. Dos películas vigentes por los temas que nos atraviesan en la actualidad.

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