Opus Zero: oda a la creatividad y ausencia repentina en el silencio

Autor: Paulina Abril Vázquez Reyes

Opus Zero: oda a la creatividad y ausencia repentina en el silencio

"¿Qué es el hombre dentro de la naturaleza? Nada conrespecto al infinito.

Todo con respecto a la nada. Un intermedio entre la nada yel todo."

Pensamientos (1670), Blaise Pascal.

Cuando la fotografía es exquisita difícilmente nos olvidamos de las imágenes que recorrieron el horizonte temporal en el cual nos sumergimos al verlas. Nos paseamos por ocasiones que no vivimos y que encarnaron actores que gestan una relación simbiótica con sus personajes. Opus Zero (México-Alemania, 2017) es una sinfonía dicotómica de ecos y silencios cíclicos, de cuartos y pinturas viejas que se evaporan entre los cerros envueltos en neblina, donde la nada se vuelve todo y en el que la oportunidad de terminar una composición musical inscrita en la muerte se estanca en la humedad de Real de Catorce.

Este primer largometraje dirigido por Daniel Graham es un análisis del proceso creativo, el cual surge a partir de un momento específico en un contexto extraño y externo. Vemos así a Willem Dafoe interpretar a un compositor que se deja llevar por su investigación, por los senderos que los silencios y los ecos de un pasado que ya no existe. Su obsesión por encontrar a una mujer lo lleva a perderse por los lugares que recorrió su padre en sus últimos años de vida y a hallar una versión apasionada de sí mismo durante la poiesis de su proyecto. 

Esta producción adaptada al territorio mexicano tiene una esencia misteriosa y cautivadora. Muy probablemente se debe a la locación, puesto que estaba planeada para ser realizada en Francia. Es definitivamente una circunstancia afortunada que se filmara en Real de Catorce, cuyos paisajes indómitos y lípidos otorgaron una especie de aura mística al filme.

Por otro lado vemos entre los sonidos de un paisaje que para los citadinos nos resulta lejano y quieto, la realidad en que viven las personas de un pueblo que fue un éxito minero en su pasado y ahora vive de la crianza de puercos, de los turistas ocasionales y de los pequeños negocios locales. La vida es simple, de tiempos prolongados y milagros ocasionales. Un lugar al que acuden de vez en vez creativos en búsqueda de finalizar un proyecto.

Este filme se compone de secuencias consecutivas de sonido y silencio, de diálogos poéticos que nos llevan a la reflexión invitándonos a liberar el instinto de creadores. Las tomas largas, apaisadas plantean una producción contemplativa, un momento visual que se nos obsequia para pensar.

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