Pedro Almodóvar y la concepción de su cine

Autor: Marcos Aguirre Salcedo

Pedro Almodóvar y la concepción de su cine

¿De dónde vendrá tanto ruido? ¿Acaso serán las vecinas que han venido de nuevo a hablar con mi madre? Es temprano todavía pero me emociona que por la tarde iremos a Madrid por unos vinos que tanto desea mi padre y después al cine. Pero, ¿qué tanto han dicho esas mujeres? Que Pablo dejó a Paula por irse a la ciudad, que el padre Francisco se ha enamorado del sacristán, que las mujeres en este pueblo viven más que los hombres. En fin, pasarán algunos días hasta que deba volver aquí.

Pedro Almodóvar en cada filme vuelve a tocar los mismos temas que alguna vez marcaron su infancia y juventud: la cotidianidad, la familia, las mujeres, la maternidad, la doctrina y las creencias religiosas, la libertad sexual, las costumbres pueblerinas y la vida urbana. Todos ellos explorados desde la libertad política y de pensamiento que detonó en la sociedad española el fin de la dictadura de Franco; porque el cine de Almodóvar es posfranquista y surge con la energía, frescura y libertad expresiva a la que Madrid y otras provincias españolas recurrieron luego de la muerte del dictador.

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Almodóvar creció rodeado de mujeres y son estos personajes los que abundan magistralmente en toda su filmografía. Y es que en cada película que dirige las mujeres tienen un papel protagonista o al menos muy importante; indudablemente construye toda una mitología de la mujer. Vuelve a su pasado. Las mujeres de su cine no son más que un reflejo bien estudiado y recreado de sus recuerdos, de las mujeres con quienes creció: su madre, sus tías, sus vecinas, sus amigas. Y siempre recurre a sus actrices predilectas para que encarnen a las llamadas “chicas Almodóvar”: Carmen Maura, Victoria Abril, Marisa Paredes, Penélope Cruz, Bibi Andersen, Rossy de Palma, Chus Lampreave, Antonia San Juan y Cecilia Roth. El cineasta ha dicho que le sorprendía la falta de estos personajes en el cine, no le agradaba cómo eran mostradas pues para él la mujer es enigmática, con secretos y poseen elementos dramáticos mucho más profundos.

El cine del manchego, porque creció en el pueblo de La Mancha, también ha sido uno que muestra y visibiliza la realidad de la comunidad LGBT+, apareciendo en la mayor parte de sus películas al menos un personaje homosexual o transexual, siendo fáciles de recordar por su calidad y profundidad. Por ejemplo, el amor platónico entre dos beatas en Entre tinieblas (España, 1982), el papel de Carmen Maura en La ley del deseo (España, 1987) o el de Miguel Bosé en Tacones lejanos (España, 1991).

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Puede dividirse el cine del español en tres grandes etapas. La primera marcada por el fin del franquismo y la movida madrileña, con películas llenas de júbilo y deseo de libertad: Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón (España, 1980), Entre tinieblas (España, 1983), ¿Qué he hecho yo para merecer esto? (España, 1984) y La ley del deseo (España, 1987); esta etapa es también de sus más experimentales pues si bien ya trata los temas de la mujer y la liberación sexual, no tiene aún definida una estética cinematográfica.

Mujeres al borde de un ataque de nervios (España, 1988) y Tacones lejanos (España, 1991), son algunas de sus películas que marcan su segunda etapa, donde ya vemos definido su favoritismo por el melodrama -del cual se volvió un maestro- y su estilo formal: el uso de una paleta de colores llamativa (rojos, azules, amarillos, naranjas, dorado, negro y blanco), vestuarios y peinados exagerados, maquillaje en labios, ojos y pómulos, primeros planos, música popular española y mexicana, de Bernardo Bonezzi y Alberto Iglesias -y a pesar de pasar por Ennio Morricone y Ryuichi Sakamoto- regresa a Iglesias como su favorito, además de arcos dramáticos que irrumpen contra la trama principal, narración más episódica que de tres actos y memorables actuaciones.

Iniciando la década de los años noventa el cine de Almodóvar se ha vuelto en uno de autor, con elementos que lo caracterizan y diferencian de cualquier otro tipo de cine. La flor de mi secreto (España, 1995), Carne Trémula (España, 1997), Todo sobre mi madre (España, 1999) -película con la cual consagra el reconocimiento internacional-, Hable con ella (España, 2002) y La mala educación (España, 2004) se han vuelto ya clásicos de la cinematografía española y mundial. Hay quienes dicen que no ha habido un director español con gran calidad fílmica y artística desde Luis Buñuel.

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Volver (España, 2006) representa el inicio de una etapa en su cine donde Almodóvar comienza un ejercicio de pensar su propio cine, una introspección a sus filmes y a su pasado. A pesar de experimentar con otros actores y actrices, con otros músicos, con otros temas, vuelve a sus inicios, a su equipo de técnicos y reparto que lo consolidaron, vuelve a Agustín Almodóvar (su hermano y co-fundador de la productora El Deseo), a José Salcedo (montajista de todos sus filmes), a José Luis Alcaine (fotógrafo), a las actrices ya mencionadas y a los actores Antonio Banderas, Eusebio Poncela y Javier Cámara. Son sus últimos filmes los que completan esta etapa: Los abrazos rotos (España, 2009), La piel que habito (España, 2011), Los amantes pasajeros (España, 2013), Julieta (España, 2016) y la recién estrenada Dolor y gloria (España, 2019), la cual es un regreso a sus orígenes, una vuelta a su pasado.

Entonces, ¿de dónde vendrá tanto ruido? ¡Madre mía! Parece que alguien muy importante acaba de llegar a La Mancha. ¿Quién ha de ser? Hace poco me dijeron que el hijo de Paquita, que en paz descanse, volvería al pueblo. En fin, pasarán algunos días hasta que él vuelva aquí. Pedro Almodóvar en su cine vuelve a sus orígenes todo el tiempo, a su pasado que no la ha soltado pues quizá es necesario que un español sea persistente en retratar a una sociedad que se resiste, que busca todavía la libertad.

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