'Prometo no enamorarme': un día para los amantes de la música

Autor: Sharely Cuellar

'Prometo no enamorarme': un día para los amantes de la música

El director Alejandro Sugich estrena el 8 de junio su nueva película Prometo no enamorarme (México, 2017), producida por Gastón Pavlovich. La historia transcurre a lo largo de un día, tiempo suficiente para que Julieta e Iván se conozcan y tengan una experiencia inolvidable. La música y la Ciudad de México se convierten en los cómplices que unirán a estos dos extraños.

Ella es una chelista que está casada y vive en España, separada de su pareja debido a que ambos viven enfocados en lo laboral. La idea de que su matrimonio está debilitado por la distancia hace que Julieta cite a su esposo en México, sin embargo él no llega. Ahí es cuando conoce a Iván, un DJ que recolecta sonidos en la cotidianidad para crear música. Al unirse por medio de canciones y vivirán una aventura llena de vinilos, luces y lugares emblemáticos de la ciudad como escenario.

“En esta película yo creo que se traen (a la pantalla) esos espacios con todo lo que ofrecen sus habitantes. Puede funcionar incluso como un documento visual”, dijo el también director de Casi treinta en entrevista para FilminLatino.

Prometo no enamorarme cuenta con las actuaciones de Alfonso Dosal, Natalia Varela, Pedro de Tavira y Alfonso André. El realizador y Varela compartieron su gusto por escuchar música en vinilo, como pasa con los protagonistas de la película. Comentaron que “la música es un lema universal que los une” y lamentaron que muchas veces por practicidad tengan que recurrir al mp3.

Sugich ha destacado que México vive una de sus épocas más prolíficas en cuanto a cine se refiere y eso puede entenderse como una gran oportunidad para atraer nuevamente al público a mirar más de lo que el país produce, además de que las plataformas de streaming aportan otro beneficio para el panorama cinematográfico al dar más difusión y accesibilidad a las producciones. El realizador también considera que esta es de las mejores etapas del cine, después de la llamada Época de Oro del cine mexicano, y debemos aprovecharla.

Prometo no enamorarme tuvo una inversión de más de 17 millones de pesos provenientes del sector público y privado. El director invitó a los nuevos cineastas a que soliciten los fondos que ofrece el Estado para producir sus proyectos con la finalidad de fortalecer la variedad y calidad de nuestro cine. “La cultura es nuestra arma para que la gente vaya a las salas, conectarnos por medio de la idiosincrasia”, concluyó Sugich.

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