Rencor tatuado: el claroscuro de una justiciera

Autor: Sharely Cuellar

Rencor tatuado: el claroscuro de una justiciera

Luego de ser ganador en dos ocasiones del Teddy Award del Festival Internacional de Cine de Berlín, por Mil nubes de paz cercan el cielo, amor, jamás acabarás de ser amor en 2003 y por Rabioso sol, rabioso cielo en 2009, Julián Hernández se ha mantenido en la creación cinematográfica con mucha constancia dándole el mérito como uno de los realizadores más prolíficos del cine mexicano contemporáneo. Su reciente largometraje titulado Rencor tatuado (México, 2020) es una historia que presenta a una mujer protagonista como justiciera urbana.

Aída Cisneros (Diana Lein) es una artista visual que a través de su trabajo visibiliza los abusos contra las mujeres y la comunidad transexual. A mediados de la década de los años noventa vive un acontecimiento trágico donde pierde a su bebé y a su esposo, por lo que decide desparecer y muchos de sus conocidos la dan por muerta. Cinco años después de lo ocurrido, Aída resurge desde la clandestinidad para dar justicia a mujeres que sufrieron violencia. Los perpetradores no son asesinados en actos de venganza, pero llevarán marcas imborrables en el cuerpo para cargar con la humillación por el resto de sus días.

Rencor tatuado es la primera película donde Julián Hernández soltó el mando en el guion de sus películas para trabajar con la también novelista Malú Huacuja del Toro, quien escribió el guion de El amor de tu vida S.A. (México, 1996) de Leticia Venzor. El director cuenta que desde 2010 tenía la intención de hacer una película de género. "Quería trabajar con un guionista y transformar lo que ya había logrado hasta ese momento", comentó.

"Deseaba esa colaboración con un guionista en películas donde la acción no estuviera contenida en las imágenes, como en mis películas anteriores, sino lograr que eso obtenido en términos audiovisuales se pudiera conjugar con un guion escrito por otra persona y la acción estuviera también contenida en el diálogo."

El proyecto tardó más de siete años en concretarse antes de comenzar el periodo de producción. El realizador de Causas corrientes de un cuadro clínico (México, 2016) reflexiona sobre esto y la constante transformación profesional: "Cada vez que tengo una nueva oportunidad de filmar es una nueva búsqueda para encontrar otras formas de mirar dentro de mis capacidades."

Luego de realizar películas en blanco y negro, a color y mezclar ambos estilos en su filmografía, como sucede en Rabioso sol, rabioso cielo, Julián decidió regresar a ese terreno conocido. "La película transcurre en diferentes tiempos narrativos: el presente que es en blanco y negro y lo que podría causar una pequeña confusión es que los flashbacks son en color. Es decir, al revés de cómo se hace en las películas convencionales. La decisión sobre el formato, conocido también como académico, es en el que yo aprendí a componer."

El realizador aprovechó tiempo antes de realizar la película en su totalidad y se acercó al trabajo de directores que le sirvieron como inspiración de alguna manera. Él mismo mencionó ejemplos como Roberto Gavaldón, Gilberto Gazcón, Chano Urueta, Valentín Trujillo, Raúl Araiza, Fernando Méndez, Robert Siodmak, Fritz Lang, Jacques Tourneur, Otto Preminger, Edgar G. Ulmer, Abraham Polonsky, Jules Dassin, Ida Lupino, Georges Franju y Orson Welles.

El largometraje Julián Hernández se exhibirá en diferentes salas del país a partir del 14 de febrero y en FilminLatino hay ocho de sus películas anteriores para adentrarse en su estilo.

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