Sábado de clásicos: 'Roma, ciudad abierta'

Autor: Mónica Flores

Sábado de clásicos: 'Roma, ciudad abierta'

“El pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla”. -Confucio.

Tras finalizar la Segunda Guerra Mundial, Roberto Rossellini decidió utilizar una de las ciudades que habían quedado devastadas para representar este conflicto de la forma más realista posible. Y con testimonios recogidos durante el enfrentamiento fue recolectando los detalles necesarios para narrar la historia de Roma, ciudad abierta (Italia, 1945) con ayuda de Federico Fellini y Sergio Amidei.

Con esta película, Rossellini no solo inició un movimiento en el cine sino que desató una horda de cineastas dispuestos a generar películas que representaran la realidad de las ciudades italianas. En particular, la de Rossellini fue la primera cinta del neorrealismo italiano y sin duda, una de las más importantes de esta corriente cinematográfica.

En ella puedes reconocer una Roma destruida, imagen no precisamente lograda a través de escenografías y montajes. Lo que logras apreciar detrás de los personajes es un retrato real de cómo había quedado la ciudad a tan solo un año de haber culminado la Segunda Guerra. Por supuesto, Rossellini fue altamente reconocido por haber tenido dentro de sí la frialdad suficiente para ser capaz de filmar en aquella época.

Por otra parte, Roma, ciudad abierta es una cinta que no tiene el final de una película de Disney, sino uno de la vida real. Además posee personajes con espíritu de lucha como Pina, una mujer que dentro de la guerra aún tiene la esperanza de casarse, de dar vida a otro hijo, de seguir adelante a pesar del caos en el mundo. Igualmente el sacerdote Pietro que refugia y auxilia a resistentes de la Gestapo. Y el pequeño Marcello que a su corta edad defiende sus pensamientos liberales, entre otros personajes. Todas estas ideas fundamentadas en hechos reales hacen que la película tenga un valor social que la convierte en un clásico que no puedes dejar de ver, si no es por amor al cine que sea por amor a la historia.

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