Santa Sangre: Lo edípico y lo siniestro

Autor: Axl Flores

Santa Sangre: Lo edípico y lo siniestro

En el París de 1962, entre tantas vanguardias intelectuales de la época, surgió un movimiento que, inspirado en el dios griego Pan, buscaba una reconfiguración de lo logrado por el surrealismo en diversas artes, específicamente en el teatro. El Grupo Pánico, como fue mayormente conocido, fue fundado por tres figuras radicales cuyo trabajo aún causa controversia: Fernando Arrabal, Roland Topor y Alejandro Jodorowsky.

Fue este último quien, ya asentado en México, creó con base en el concepto de lo pánico -el caos en su máxima expresión- una revolución teatral en el país, gracias a puestas en escena como La ópera del orden.Cargado de críticas hacia el gobierno y con un fuerte simbolismo, su trabajo fue censurado rápidamente y lo llevó a optar por el cine como su nuevo medio de expresión, para crear películas como Fando y Lis (1968), El topo (1970), La montaña mágica(1973) y Santa Sangre(1989).

Si algo demuestra esa introducción es que Jodorowsky parece vivir para la polémica, de hecho, ha declarado que el motivo del cambio de medio se debió totalmente a esto: “el teatro causa gritos en un país, el cine en todo mundo”. Ese tono polemista se presentó con todo su esplendor en sus primeras realizaciones cinematográficas, películas desordenadas que a veces aludían a lo psicológico y en otras a lo fantástico o lo poético, sin llegar a decidirse por ninguno.Películas “pánicas” al final de cuentas.

Es hasta Santa Sangre que todo ese desorden toma una forma más cinematográfica -tal vez solo precedida en el western El topo-, en su cuarto largometraje Jodorowsky recurre a una tradición fundada en el cine de terror clase b, el cine clásico y el giallo -Claudio Argento, hermano de Dario es uno de los productores de la película-, para contar la historia de Fénix, un joven que se encuentra recluido en un manicomio y cuyo pasado lo atormenta constantemente a través de la figura de su madre -interpretada de forma magistral por Blanca Guerra-.

Gracias a un flashback se presenta “El circo del Gringo” donde vive la familia de Fénix, su padre es el showman encargado y gasta su día a día coqueteando con las trabajadoras, en especial con la mujer tatuada del circo; su madre es la líder de la iglesia “Santa Sangre”, donde con tintes casi blasfemos venera la imagen de una niña sin brazos; lugar que es destruido en un momento temprano del film a petición de un cura.En “El circo del Gringo”, Félix conoce el amor, al entablar una gran amistad con una niña sordomuda llamada Alma; pero también conoce la desgracia que lo lleva, en su etapa adulta, a vivir abstraído de la realidad.

Como en las películas anteriores de este director, en Santa Sangre la dimensión psicoanalítica es una parte importante del desarrollo, lo edípico, el eros y el thanatos son las categorías que desencadenan la acción dramática del film, las imágenes más fuertes provienen de ellas y se encarnan en situaciones perfectamente normales, como el cuidado de un hijo a su madre enferma, Jodorowsky entiende lo siniestro en su acepción más freudiana. 

Por eso lo onírico en la película siempre está rodeado por lo simbólico, todo sueño tiene una razón de ser, las imágenes no son creaciones de un universo incompresiblemente subjetivo como sí lo es en realizadores como Buñuel, sino que todo procede de una reconceptualización de lo religioso, lo sensual y lo que denominamos como raro. Es en su interés por lo insólito donde Jodorowsky encuentra una disrupción de la realidad, lo extraño, aquello que no se quiere ver como la crítica a lo institucional. Santa Sangre no llega a la reivindicación de lo raro de Freaks(1931) de Tod Browning -película a la que debe mucho-, pero en sus rostros ve el caos que necesita la rígida normalidad de lo real.

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