Sueño en otro idioma: el amor, la esperanza y el perdón

Autor: Oscar Noel Ortiz

Sueño en otro idioma: el amor, la esperanza y el perdón

Hablar sobre el cine que se produce en México es hablar de una gran variedad de temáticas, historias y formas de ser contadas, es descubrir nuevas comunidades y un sinfín de realizadores que están dispuestos a dar la cara por el cine nacional. Gracias a esto, podemos decir que cuando se habla del "cine mexicano" puede resultar un tanto insatisfactorio, pues hay una gran diversidad de cine en México, los cines mexicanos.

El cine nacional se ha visto permeado u opacado durante los últimos años por las grandes producciones que usualmente suelen ser comedias románticas. Estas películas son las que acaparan las salas de cine, sin contar el cine extranjero. En particular, esto ocasiona un gran problema al no dar oportunidades a otros cines mexicanos de llegar a más personas.

Es difícil encontrar un tema del que no se haya hablado ya en el cine, sin embargo, lo que lo hace muy vigente y muy único, es la forma en cómo son contadas las historias. Es la forma de encontrar un camino diferente sobre una misma premisa. Esos son los cines mexicanos, la diversidad de historias, los que a pesar de contar historias de la cotidianeidad, lo hacen de manera única, aquellas películas que muestran realidades de los pueblos indígenas, las producciones que retratan alas comunidades mexicanas que siempre son olvidadas, las producciones que buscan demostrar que en México no solo hay películas de comedia.

Es por eso que Sueño en otro idioma (México, 2017), escrita por Carlos Contreras y dirigida por Ernesto Contreras, llega como una película de ruptura, en la que el director y el guionista tratan de unificar lo extraordinario con lo cotidiano. Esta película demuestra una narrativa sencilla pero que toma gran fuerza gracias al desarrollo de la historia misma, al de sus personajes y el cómo ambas evolucionan con cada minuto del largometraje.

Sueño en otro idioma, película ganadora de seis premios Ariel por la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas, incluyendo mejor película en el año 2018, cuenta la historia de Martín, un joven lingüista que llega a un pueblo de Veracruz para estudiar la lengua zikril, de la cual solo quedan dos hablantes de la tercera edad, Isauro y Evaristo. El problema es que estas dos personas no se hablan por no haber arreglado sus problemas en su juventud.

Los hermanos Contreras ya habían trabajado antes juntos en Las oscuras primaveras y en el cortometraje El milagro. Se puede decir que Sueño en otro idioma y El milagro forman parte de aquel cine que retrata a las comunidades rurales, fuera de las grandes ciudades y de los grandes lujos. Son películas que buscan retratar a México de formas diferentes a las convencionales, con historias mágicas y realistas, que hacen vibrar el alma.

Al igual que Ramona de Giovanna Zacarías, Arcángel y La Carta de Ángeles Cruz o La bruja del fósforo paseante de Sofía Carrillo, Sueño en otro idioma demuestra otras realidades, siendo, al igual que las otras producciones mencionadas, una representación más acertada de lo que es México. Es una conceptualización de la gran complejidad cultural que tiene México, y por qué es tan importante preservar, recordar y representarla.

Historias extraordinarias suceden en todos lados, por lo que ir más allá resulta provechoso, pues las historias pueden ser más puras y auténticas. Es demostrar retratos de los pueblos, comunidades, culturas y estados que son ignorados, que no se demuestran a pesar de que gracias a ellos, México es pluricultural.

Sueño en otro idioma es una película que todos deberían ver por la hermosa narrativa que tiene y los personajes tan entrañables que la acompañan. Uno de los valores más importantes de esta película son los arcos narrativos y la estructura de cada personaje, en especial la de Isauro y Evaristo, pues todas las acciones y líneas que ambos personajes realizan, los vuelven tan complejos y tan reales. Además, hay que resaltar las grandes actuaciones de José Manuel Poncelis y Eligio Meléndez, quienes interpretan a estos personajes, ya que son poderosas y conmovedoras.

Por otra parte, el zikril es una lengua completamente inventada por el lingüista Francisco Javier Félix Valdez exclusivamente para la película. El haber creado un lenguaje propio para este largometraje, es una labor que hay que admirar.

Gracias a esto, Sueño en otro idioma, entre otros temas, trata de hacer conciencia sobre la preservación de las lenguas indígenas y el respetarlas. La realidad es que muchas veces las lenguas indígenas son olvidadas, menos preciadas y en ocasiones pueden ser objetos de burla.

No es mentira que los mexicanos prefieran aprender lenguas extranjeras que las propias lenguas mexicanas. En la película se puede ver esto, ya que Lluvia, la nieta de Evaristo, menciona que a ella no le interesa hablar el zikril. Mientras que por otra parte, ella es quien enseña inglés a su comunidad mediante la radio comunitaria.

Igualmente, en la propia película, cuando está Evaristo, Isauro y María en la playa, María se burla de Isauro por no poder hablar en español, mientras dice que “parece un animalito”, esto aún estando en la propia comunidad veracruzana. Esto demuestra la forma en cómo hemos tratado de colonizar a todas las comunidades, en las que si no hablas español eres el ‘raro’, indiscutiblemente obligando a estas lenguas a desaparecer.

Estéticamente, la película es hermosa. Tonatiuh Martínez, director de fotografía, hace un gran trabajo con los encuadres y movimientos de cámara, ya que resultan exitosos, mientras que nos transportan a un mundo mágico. En todo momento vemos los paisajes que proporciona Veracruz, la cual hace de Sueño en otro idioma, una experiencia reconfortante.

Por otra parte, la construcción del sonido es exquisita. La combinación de sonidos entre la lluvia, los insectos y la naturaleza en sí, hacen de esta película, una experiencia sensorial maravillosa. Agregando las piezas musicales que acompañan a la perfección cada escena de este largometraje.

Sueño en otro idioma es una película desgarradora y contundente, en donde se habla sobre el amor, el perdón y la esperanza. Este largometraje tiene una historia sencilla pero llena de simbolismos y mensajes, ocultos por el misticismo y la magia.

Emotiva a más no poder, esta película termina con un soundtrack bastante peculiar y conmovedor, Canción Zikril, interpretada por la melancólica y sentimental voz de Denisse Gutiérrez, mientras acompaña unos diálogos contundentes entre Isauro y Evaristo, tan emocionales, tan nostálgicos, vibrantes e inquietantes, haciendo querer más.

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