Tempestad

Autor: Gustavo E. Ramírez Carrasco | Cineteca Nacional

Tempestad

¿Podemos entender la silenciosa degradación de pueblos y ciudades que, sin ninguna garantía por parte del Estado, se consumen en una guerra cuyos límites políticos nunca han sido claros? ¿Qué hay detrás de la conversión de campesinos en mercenarios para ciertos cárteles del narco que administran multidisciplinarios sistemas criminales anclados a la estructura gubernamental?

En Tempestad (2016), segundo largometraje de Tatiana Huezo, la incursión en el terreno de la violencia producto del crimen organizado es emprendida a través de los testimonios de dos mujeres que, en distintos lugares y circunstancias, han sufrido en la propia carne, o en la de sus familiares, el dolor y la injusticia de un estado de guerra cuya proximidad es latente. En 2010, acusada por la PGR de un crimen que no cometió, Miriam Carvajal fue extraída de su lugar de trabajo como empleada del Instituto Nacional de Migración en Cancún para ser enviada a un penal tamaulipeco controlado por un cártel. En otro punto del país, Adela Alvarado, dedicada a las artes circenses, fue privada de su hija por un grupo criminal vinculado a las fuerzas judiciales.

Como en El lugar más pequeño (2011), opera prima de la directora cuya estética naturalista se extiende a Tempestad –casi como si se tratara del segundo capítulo de una saga–, la cámara recorre el paisaje de rostros; también los caminos de árboles toman la forma de sombras vertiginosas que intensifican la emotividad de una voz off en simbiosis con la imagen. Pero a diferencia de la primera película, en donde la exploración sonora y audiovisual se circunscribe a un espacio específico (el pueblito salvadoreño de Cinquera), aquí el escenario es un México desdoblado que deja ver por igual fachadas llenas de balazos en Matamoros, Tamaulipas, y una central de autobuses de la Ciudad de México poblada de semblantes intranquilos. Si algo se puede remarcar de esta, la íntima crónica a dos voces del vacío y la desesperanza de un país sumido en la confusión y el miedo, es una suerte de belleza cáustica extraída entre el esplendor de las ruinas.

@gustavorami_ estudió Antropología Social y se especializa en cine documental. Es editor en el Departamento de Publicaciones y Medios de la Cineteca Nacional.

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