Tesoros: La infancia y la imaginación a la orilla del mar

Autor: Paulina Abril Vázquez Reyes

Tesoros: La infancia y la imaginación a la orilla del mar

Hay un jardín en cada infancia, un lugar encantado donde los colores son más brillantes, el aire más suave, ya la mañana más fragante que nunca más.

Elizabeth Lawrence

¿Qué es un tesoro? Quizá las dimensiones de esta pregunta nos sobrepasen ya que este podría o no ser intangible, eso que para alguien es preciado. Quizá lo valioso de un tesoro se encuentra en su contenido simbólico y lugar semántico. Por lo tanto uno de los tesoros más bellos que puede tener un ser humano en la vida es una infancia feliz.

El contexto es siempre un factor determinante para el desarrollo de cualquier ser humano, especialmente para los niños que son seres completamente brillantes. Ellos se forman y se arman de las experiencias que viven en esos primeros años de vida. Algunos dicen que infancia es destino y quizá el destino de muchas de las niñas y niños con espíritus de aventureros de Tesoros (México, 2017) se encaminé por ahí, en los rumbos de la investigación.

Al ver la película uno podría pasarse días viendo como se sonríen entre sí y se cuentan secretos. Viendo como sus conjeturas los llevan a una travesía hacia un cofre secreto que casi pueden tocar con los dedos. Tesoros es un filme optimista, desenfadado y alegre que nos permite una pausa para solamente recordar lo mejor, nos consuela y nos brinda un respiro de nuestra vida de adultos.

Por ejemplo, una de las reacciones inevitables al ver esta película es sonreír y recordar. Esos diálogos que surgen desde la inocencia y la ingenuidad más enternecedoras, las tomas limpias y amplias que casi nos permiten respirar ese aire costeño, junto con esa sensación de intimidad al adentrarnos en el cotidiano de esos pequeños que se aferran a sus sueños y anhelos como si nada fuera más importante que eso, porque en realidad sus sueños (y los nuestros) sí son lo más importante.

Para los niños de este filme no hay límites, no entenderán nunca que "no se puede" pues se toman de la mano y se acompañan, se divierten, comparten y se pasean en el mar. Crecer así, jugando a mojarse, explorar y atrapar cangrejos con tus amigos debe de ser una experiencia maravillosa, en la que un día se recordarán felices, trepados en los árboles cantando canciones, como todas las infancias deberían ser.

Un tesoro es entonces, ser pequeña o pequeño y tener conciencia ambiental, es tener clases de buceo en vez de trabajar, es viajar juntos en canoa en el manglar cantando inocentemente canciones de Rigo Tovar. Paseando entre los límites del documental y la ficción, entre los lugares y playas de Barra de Potosí en la Costa Grande de Guerrero, este filme infiere inspiración para los pequeños, un momento conmovedor para los grandes y también una excelente forma de pasar juntos el Día del la Niña y el Ñiño.


Publica un comentario

Sin valoraciones