Traición: la ambigüedad de los vínculos

Autor: Abraham Villa Figueroa

Traición: la ambigüedad de los vínculos

En Traición (México, 2018), la última película de Ignacio Ortiz Cruz, un padre y una hija luchan por encontrar el sentido de su vínculo filial, cuya fragilidad es amenazada por el escenario de violencia que habitan. Los peligros de esta búsqueda, sin embargo, no provienen sólo del exterior, pues el viaje emocional de ambos personajes también va hacia su interior, hacia sus recuerdos y sus fantasmas. Ahí se hace patente que “la capacidad de traicionar es una manifestación del amor filial”, según declaró el director en una entrevista.

Los temas que han preocupado a Ortiz Cruz a lo largo de su obra y su manera de presentarlos también resuenan en su nueva película: los vínculos familiares, la decadencia social, la fuerte presencia emocional de los personajes y los saltos temporales. De igual manera, hay una retrato del ámbito rural que no se deja llevar por el folclor. Los paisajes de la sierra oaxaqueña constituyen una geografía sentimental, cuya naturaleza sirve a la evocación: “Cuando busco una locación, tengo que sentirla para poner la escena y el drama. Si no la siento, no puede ser. De esta manera, la locación se vuelve entrañable”, señaló el director.

Los protagonistas, interpretados por Juan Manuel Bernal y Diana Ávalos, son individuos desgarrados, atravesados por el desconsuelo. El delineado de los personajes y de la trama fue, dijeron ambos actores en entrevista, un factor importante que despertó su interés en el proyecto.

Ortiz Cruz puntualizó que en su cine “se articulan fragmentos de verdad entre los cuales permea el espectador como si estuviera gateando, arrastrándose entre rocas”. Así, en Traición hay escenas, motivos y emociones que no se deshacen de la ambigüedad sino que la abrazan para encontrar en ella fuerza expresiva.

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